Este film -premiado en los festivales de Berlín, Viena y Mar del Plata- se ubica en esa imprecisa frontera entre el documental y la ficción para abordar un tema tan complejo como insoslayable: la trata de personas.La joven directora Anja Salomonowitz -que ya había llamado la atención con su trabajo previo You Will Never Understand This - apela a un procedimiento bastante inusual y arriesgado para abordar un tema de las dimensiones humanas como es el tráfico de mujeres: se basa en testimonios reales que ofrecieron inmigrantes que fueron víctimas de ese tipo de abusos, pero hace que sean ciudadanos austríacos que tuvieron algún tipo de contacto con ellas o con los ambientes en los que fueron explotadas quienes cuenten esas historias a cámara.
Así, serán un agente del servicio de inmigración, el barman de un burdel, una diplomática y el conductor de un taxi, entre otros, quienes conduzcan al espectador a un submundo basado en la coerción y el aprovechamiento de las debilidades (psicológicas y económicas) de muchas mujeres que llegan al Primer Mundo con la idea de conseguir los papeles y los trabajos que les permitan cumplir esos sueños que tantos embaucadores les han prometido.
Mujeres engañadas por sus propios maridos o por mafiosos que las inician en la prostitución, madres con miedo a perder a sus hijos, otras a las que les roban sus pasaportes y son sometidas a condiciones de servidumbre son algunas de las protagonistas que nunca veremos, pero cuyas conmovedoras historias conoceremos gracias al sofisticado y minucioso dispositivo narrativo y artístico que monta la directora, a mitad de camino entre lo puramente documental, la reconstrucción y la representación ficcional. Un film duro, por momentos árido, pero decididamente valioso.
Critica De: Diego Batlle Para: Diario La Nación
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