viernes, 6 de noviembre de 2009

La Chica del parque (EE.UU. 2009)

A Sigourney Weaver la persiguió durante años el estigma de un personaje que no se podía sacar de encima. La Teniente Ripley, que interpretó en “Alien” y secuelas, le salía al paso como una maldición. En los últimos diez años casi la habíamos perdido de vista. Se recupera ahora, a punto de cumplir 60, como la atribulada Julia, en manos del director debutante David Auburn. Julia pasea por Central Park con su hijita Maggie, de 3 años. La nena juega en el sube y baja y la madre empieza a recoger cosas para volver a casa. Cuando se incorpora, la chiquita ha desaparecido.
Transcurren 16 años que deben haber resultado bravísimos para Julia, quien pasa sus días recorriendo parques y plazas, acariciando hijitos ajenos hasta tener problemas con alguna mamá. Su matrimonio se desmoronó tras esa pérdida y apenas quedan en pie los esfuerzos de su hijo Chris, tratando de reconectarse con su madre cuando está a punto de casarse. De pronto, un día de tantos, Julia se cruza en la calle con una muchacha aturdida, en plena crisis. Toman un café juntas y la chica le confiesa que viene de otra ciudad, está embarazada y sin dinero para un aborto. Julia le consigue lo que necesita, pero luego descubre que la muchacha le ha mentido para sacarle plata. La chica, en apariencia, es un fraude. Le ha mentido en todo. Sin motivo aparente, algo le dice a Julia que Louise puede ser Mafie, la hija perdida. La lleva a vivir con ella, arriesgándose a todo. Si en “La muerte y la doncella”, a las órdenes de Roman Polanski, la Weaver probó que era una actriz de raza, acá vuelve a demostrarlo en un trabajo ejemplar y conmovedor.

Por: JORGE CARNEVALE Para: Revista "Noticias"

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