A Cameron Díaz le llegó la hora de olvidar las comedias y encarar dramas que se las traen. La típica chica de California, rubia glamorosa, apta para transitar enredos sentimentales, es ahora una abogada, madre de un varón y dos nenas, una de las cuales padece leucemia. La vida de Sara y Brian Fitzgerald se verá severamente alterada por la enfermedad de Kate. Han concebido otra niña cuyo destino será salvar a la victima mediante un trasplante. Anna ha sido concebida para prolongarle la vida a su hermana. Una elección difícil para los padres y cada vez más conflictiva a medida que las chicas crecen. Buena parte de la infancia de ambas ha transcurrido en hospitales, soportando infinidad de pruebas y análisis. Sofía ha abandonado su carrera para estar muy atenta a las alternativas de la enfermedad de Kate. Brian mantiene una actitud pasiva ante la carga arrolladora de su mujer. Las cosas se agravan, de pronto, cuando Anna, a los 11 años, contrata un abogado para que la aleje de la familia y la releve del compromiso que le ha marcado su madre. “Cuando era muy chiquita, mi mamá me dijo que yo era un pedacito de cielo azul que había llegado a este mundo porque ella y papá se amaban mucho. Más tarde me di cuenta de que no era cierto”, dice por ahí, y es toda una definición. En realidad, llegó para cumplir un mandato. La instancia judicial marcará un antes y un después para todos. Basado en la novela de Jodi Picoult, el film indaga en el tema de los afectos, lealtades y mandatos familiares.Por: JORGE CARNEVALE Para: Revista "Noticias"
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