
Las historias que combinan enfermedad mental y talento artístico suelen resultar tan rendidoras que en Hollywood ya constituyen una especie de subgénero melodramático que puede ampliarse a otras aptitudes excepcionales (para la matemática, el deporte, etc.) y a tópicos clásicos como el de la superación personal. A la larga, puede suponerse, se llegará a la complaciente conclusión de el amor obra milagros y que no hay mejor remedio para curar los trastornos (mentales o físicos) y para liberar el potencial de los superdotados del caso que prodigarles un afecto sincero.
El solista , con su esquizofrénico y estrafalario homeless que ama la libertad de los vagabundos, delira con Beethoven y desperdicia su talento para la música tocando en la calle con un violín al que le faltan cuerdas, parece apuntar en esa dirección. Sobre todo cuando en el camino del desaliñado instrumentista se cruza un periodista del Los Angeles Times que también ha sufrido frustración y abandono pero conserva la lucidez y la sensibilidad suficientes para detectar dos cosas: que la singularidad del personaje bien podría darle tema para su columna y que contribuir a la salvación de ese genio malogrado podría darle algún sentido a su vida y rescatarlo de su desazón.
Si el intrincado melodrama no reedita la fórmula al pie de la letra y hasta evita la sensiblería y la apoteosis final de la redención y el triunfo es porque la historia está tomada de un caso real todavía no concluido -y basado en las columnas que Steve Lopez dedicó a la historia de su amistad con el desdichado ex alumno de Julliard- y porque el director John Wright quiso aprovechar el tema para descubrir un rostro poco conocido de Los Angeles -el de los excluidos y enfermos- y reclamar el compromiso del estado y de la sociedad. Aunque la visión sea superficial, vale como testimonio. El film, apenas tibio y con baches, abunda en artificios formales y frases ampulosas, pero Robert Downey Jr. sabe cómo darles convicción y conmover un poco, mientras Jamie Foxx se esfuerza en vano por encontrarle el centro a su complejo y escurridizo personaje.
De: Fernando López Para: Diario "La Nación"
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