Como se recordará, “La marcha de los pingüinos” fue un suceso arrasador y se alzó con cuanto premio había en el rubro documentales. El tema era un drama –la supervivencia en un paisaje helado–, pero más allá de la dureza de la propuesta, asomaban detalles simpáticos de esos que encantan a grandes y chicos. “La familia Suricata”, con producción de la BBC, intenta cabalgar sobre la misma receta. De entrada, consigue la atención y hasta el asombro de la platea, porque los suricatas son mamíferos muy curiosos, con gran sentido de la unidad familiar como medio de protección ante la adversidad. Digamos que se trata de una comunidad solidaria con sus pares. Una actitud que se impone en esa geografía hostil del Kalahari africano. Los animalitos se mueven como autómatas con cierta dosis de involuntario histrionismo. No estamos ante el clásico producto Disney en la línea de “El desierto viviente”, pero se nota la necesidad de que simpaticemos de inmediato con los avatares de estas criaturas. La Unidad de Historia Natural de la BBC, que ha dado trabajos notables para televisión como “Blue Planet” y “Earth”, ha encarado esta producción como primer largometraje destinado a la pantalla grande. El rodaje llevó 6 largos meses en el desierto de Kalahari y casi dos años de posproducción. Como de costumbre en estos casos, los miembros del equipo se cuidaron de no intervenir en el sagrado orden del reino animal. El cachorro Kolo y sus familiares cercanos consiguen ganarse a la platea con esa voluntad sin desmayo que prodigan, frente a los múltiples obstáculos de la Naturaleza.Critica Por: JORGE CARNEVALE Para: Revista Noticias
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