Acá sí que estamos ante un viaje iniciático, un itinerario que iría a cambiarles la existencia a unos cuantos. Este milagro culminó en un film, un libro y un disco. En el 2007, León Gieco reunió a un grupo de artistas que había conocido en sus giras –músicos, bailarines, cantantes, pintores, todos ellos con alguna discapacidad–, para encarar una gira por todo el país. Vale la pena aclararlo: el Proyecto Alas no busca la piedad ni la conmiseración. Se trata de un grupo de 50 personas que han superado sus limitaciones y dan lo mejor que puede dar cada uno, que no es poco. “Lo único que te pido” –le dice Pancho Chévez a Gieco–, es que no me trates como un discapacitado. Tratame como un músico”. “De eso se trata”, será la respuesta. Chévez nació sin brazos ni piernas. Compositor, armoniquista y cantante, ha tocado con Los Piojos, Bersuit y Las Pelotas y va por su tercer disco. Alejandro Davio (compositor, guitarra y voz), nació con hidrocefalia congénita y fue sometido a 17 operaciones en el Hospital Garrahan. Cuando canta junto con Gieco están a la par. Carina Spina perdió la vista en la adolescencia y oírla cantar es un regalo del cielo. El mismo fervoroso aplauso que les deparan los públicos de aquí y allá, en cada presentación, va para los cinco jóvenes bailarines que componen la Compañía de Tango Danza Amar. Son chicos con síndrome de Down que han compartido escenarios con Juan Carlos Copes, Raúl Lavié y Rodolfo Mederos. El ómnibus que los lleva por el país los deposita, finalmente, en el Luna Park en un recital para aplaudir de pie y seguir aplaudiendo cuando se apagan las luces.Por: JORGE CARNEVALE Para: Revista Noticias
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